¿Qué es el sexo anal?

Lo primero que debemos saber es que se considera sexo anal. El sexo anal es una práctica sexual que consiste en la introducción del pene, o, de un juguete sexual, en el ano y en el recto para generar placer y excitación. A pesar de su amplia difusión, se trata de un tema tabú para muchas personas, ya sea por desconocimiento, miedo, vergüenza o desinterés. Por ello, hemos creado esta página en la que hablaremos de todos los detalles para llevar a cabo relaciones sexuales anales seguras, cómodas y sin riesgos. 

Asimismo, en este artículo vas a poder consultar cuales son los juguetes sexuales anales más populares del mercado, con una página individualizada de cada uno de ellos. En estas páginas compararemos diferentes modelos de juguetes sexuales, y, explicaremos la forma correcta de utilización de los mismos. Además, también hablaremos de otros temas relacionados con el sexo anal como la masturbación anal, el pegging y las posturas más populares para sexo anal.

El sexo anal es una práctica que se puede realizar tanto en solitario (masturbación anal), como en pareja, ya sea heterosexual u homosexual. Del mismo modo, es posible realizar la penetración tanto chico a chica, chico a chico, como chica a chico o chica a chica, utilizando en estos casos una prótesis o arnés sexual (pegging). En cualquiera de estos casos, se deben seguir una serie de premisas básicas para que la relación sexual anal sea segura, cómoda, placentera y satisfactoria.

 

Preparación para el sexo anal

Existen muchas formas de ver el sexo anal, y, existen muchas opiniones sobre el mismo, tantas como personas lo han practicado. Por tanto, tanto si aún no lo has probado como si eres todo un experto, vas a tener una visión propia y subjetiva de este tipo de relaciones. No obstante, si es cierto que hay una serie de recomendaciones que debes conocer antes de tener sexo anal:

  • El sexo anal requiere de protección: Una máxima obligatoria para mantener relaciones anales es el uso de protección. Como explicaremos más adelante, son muchas las enfermedades de transmisión sexual que podemos contraer debido a una mala higiene y a no usar preservativos. Además, las paredes del ano son zonas muy sensibles, en las que se pueden provocar rozaduras y hacer heridas que se infectarían con facilidad. Por tanto, se deben usar preservativos siempre.
  • El sexo anal requiere de lubricación: El ano y el recto no generan lubricación propia, cosa que si hace la vagina, por lo que la penetración no es fluida. Por tanto, si queremos disfrutar de relaciones sexuales anales satisfactorias se debe usar lubricante anal. Además, el uso de lubricante favorece la dilatación progresiva del ano, y, al mismo tiempo evita que se produzcan rozaduras.
  • Es recomendable realizar una limpiezaA pesar de no ser estrictamente necesario, si que es recomendable realizar una limpieza de la zona antes de realizar sexo anal, sobre todo las primeras veces o si no lo has hecho en cierto tiempo. Para realizar una buena limpieza puedes utilizar un enema anal, o, usar un jabón neutro. Asimismo, no utilices productos que puedan resecar la zona, ya que producirá demasiada fricción durante el sexo anal.
  • No cambies entre sexo anal y vaginal: No es recomendable cambiar alternativamente de sexo anal y vaginal. Si has estado practicando relaciones de sexo anal, es necesario cambiar el preservativo y limpiar los juguetes que se hayan utilizado antes de realizar una penetración vaginal.
  • Utiliza juguetes eróticos para sexo anal para dilatar el ano: Muchas veces no utilizamos juguetes sexuales antes del sexo por desconocimiento, pero, muchos juguetes sexuales ayudan a la dilatación del ano, y, por consiguiente, a una relación más disfrutable. A continuación podrás ver varios de esos juguetes anales.

Juguetes eróticos recomendados para el sexo anal

Son muchos los juguetes eróticos que se pueden utilizar a la hora de generar estimulación anal. Por un lado, existen una serie de juguetes eróticos destinados a la preparación del ano y del recto para el sexo anal. Estos juguetes sirven tanto para dilatar el ano, como para limpiarlo y lubricarlo, para que de este modo la penetración sea mucho más fluida, cómoda e indolora.

Por otro lado, existen una serie de juguetes sexuales destinados a la masturbación y/o penetración anal en pareja propiamente dicha. Este tipo de juguetes son los que denominaríamos vibradores, dildos o masturbadores anales. Cabe destacar que los vibradores clásicos y los dildos tradicionales pueden utilizarse de igual modo para sexo vaginal o anal, estando presentes en esta categoría también, aunque, existen vibradores anales propiamente, que mezclan el estilo de las cadenas anales, los plugs y lo vibradores.

Además, estos juguetes pueden usarse también durante los preliminares para facilitar la dilatación previa a la penetración. Al final, los usos que le demos a un juguete van a depender de nuestros gustos y de la situación concreta. Sin ir más lejos, por ejemplo los dildos se pueden emplear perfectamente en una relación de pareja para realizar una doble penetración.

Recomendaciones para el sexo anal

A continuación vamos a presentarte una serie de recomendaciones básicas si vas a realizar sexo anal por primera vez:

    • Relájate: La premisa básica para hacer cualquier tipo de práctica sexual es estar a gusto y relajado. Si estás tenso, los músculos tienden a contraerse, haciendo muy complicada la penetración, pudiendo producir bastante dolor.
    • Dilata poco a poco: Ya sea mediante el uso de juguetes sexuales o con los dedos, realiza una dilatación progresiva del ano. No intentes forzar las cosas, utiliza lubricantes las veces que sean necesaria y nunca pruebes a introducir nada de golpe.
    • Comunícate con tu pareja: Una de las recomendaciones que se deben dar siempre en cualquier tipo de relación sexual es que se realice una comunicación constante, tanto para marcar el ritmo como para conocer la opinión y las sensaciones de la otra persona.
    • Practica en solitario: Aunque pueda darte corte y vergüenza, es recomendable practicar en solitario, para que una vez llegue el momento no estés incómodo.

Riesgos del sexo anal

La práctica del sexo anal, a pesar de que no puede provocar un embarazo, no está exenta de riesgos, por lo que es necesario el uso de preservativos que eviten el contacto directo entre el pene/juguete sexual y el ano. No solo eso, sino que es necesario igualmente el uso de lubricantes anales externos, ya que el ano y el recto carecen de lubricación propia, siendo además zonas extremadamente sensibles al rozamiento. 

Entre los riesgos más notables del sexo anal están:

    • La propagación y contagio de enfermedades de transmisión sexual, como el VIH/SIDA, la hepatitis, el virus del papiloma humano, la sífilis o la gonorrea. Este tipo de contagios se extendió mucho, debido a que en muchas ocasiones no se utilizaba preservativo en la práctica del sexo anal, ya que como hemos mencionado anteriormente, no hay riesgo de embarazo. Por eso mismo, volvemos a repetir, los preservativos no son solo un aparato destinado a prevenir el embarazo, sino que, son la principal vía para evitar el contagio de ETS.
    • Los desgarros, lesiones y hemorragias como resultado de una mala preparación y/o la práctica con demasiada fuerza. En ciertas ocasiones, sobre todo las primeras veces, el sexo anal puede producir dolor, ya que el ano no está preparado para la penetración, por lo que es obligatorio el uso de lubricación externa, a través de diferentes lubricantes anales existentes en el mercado.  Del mismo modo, existen ciertos juguetes eróticos para sexo anal, como plugs anales y cadenas, juguetes analizados en esta web que favorecen el buen resultado del sexo anal. No obstante, a pesar de tomar las precauciones correspondientes, hay ocasiones que no es posible la penetración, por lo que debe ser obligatorio parar siempre que la persona no esté a gusto.
    • Ciertas infecciones derivadas de una mala higiene y la falta de protección. El ano es una zona en la que se acumulan deshechos, debido a que forma parte del aparato digestivo y del excretor. Por tanto, es necesario tener una buena higiene íntima, vayas o no a practicar relaciones anales, para evitar la propagación de infecciones. Asimismo, si vas a realizar una relación anal después de mucho tiempo, es recomendable el uso de un enema anal para lavar la zona.

Masturbación anal

La masturbación anal, como su propio nombre indica, es la estimulación propia del ano con el objetivo de provocar un orgasmo. Normalmente, este tipo de estimulación se puede conseguir mediante la introducción de uno o varios dedos, o, a través de un juguete erótico, como un dildo o un vibrador.

Este tipo de masturbación se puede realizar tanto por hombres como por mujeres. En el primer caso, los hombres pueden excitarse a través de la estimulación del punto G y de la próstata, y, en el segundo caso, las mujeres pueden hacerlo debido a la estimulación de la vagina y el clítoris

Como es lógico, este tipo de masturbación puede combinarse con la masturbación más tradicional. Por ejemplo, existen ciertos vibradores con varios cabezales, destinados a la estimulación simultánea de la vagina, el clítoris y el ano, mientras que, ciertos anillos de placer cuentan con un cabezal en forma de dildo para una doble estimulación.

Otras formas de estimulación pueden darse mediante la inserción de un plug anal o una cadena de bolas anales dentro del ano durante el acto sexual. Esta estimulación puede ser más sencilla incluso, por ejemplo, con la introducción de los dedos durante el coito, produciéndose una doble estimulación. La introducción de estos juguetes anales puede darse tanto en hombres como en mujeres, en relaciones heterosexuales o en relaciones homosexuales.

Pegging

Existen muchas prácticas sexuales relacionadas con el sexo anal, convirtiéndose muchas de ellas en prácticas inmensamente populares hoy en día. Este es el caso del pegging, pero ¿Qué es el pegging? El pegging es una práctica sexual en la que una mujer penetra analmente a un hombre o a otra mujer utilizando una prótesis que se sujeta a través de un arnés a la cintura de la chica. 

Este arnés sexual se conoce popularmente como strap-on, algo así como sujetado con correa. Habitualmente se suele utilizar un consolador o dildo tradicional, aunque también es posible el uso de un vibrador. Muchos arneses tienen incorporado el consolador, mientras que otros permiten intercambiar el dildo, pudiendo seleccionar el consolador del tamaño y forma deseados.

Esta práctica sexual está muy ligada al BDSM, a los juegos de rol y a las relaciones de poder de dominación-sumisión. El placer del pegging es tanto físico, mediante la estimulación del ano, el recto y la próstata del hombre, como psicológico, a través de las relaciones de poder anteriormente descritas. Además, es posible encontrar dildos dobles que permiten la penetración vaginal o anal por parte de la portadora del strap-on.

Otras prácticas sexuales relacionadas con el sexo anal son la doble penetración o el fisting. En la doble penetración dos personas penetran simultáneamente a otra (una realiza una penetración vaginal y la otra una penetración anal). También es posible realizar una doble penetración con juguetes sexuales. Por otro lado, el fisting consiste en la introducción total o parcial del puño en el recto o en la vagina de una persona.

Posturas más frecuentes para el sexo anal

Son muchas las posturas que se pueden realizar para practicar sexo anal. A continuación se van a desarrollar una serie de posturas básicas para una suave, cómoda y placentera penetración anal:

  • A tergo: La postura A tergo, conocida popularmente como «a perrito» o «a 4 patas» es una de las posturas sexuales más populares que existen. En esta postura, la persona que va a ser penetrada se coloca sobre sus rodillas y brazos en una posición alta, dejando descubierto el ano y favoreciendo la penetración. Por otro lado, la persona que penetra puede colocarse tanto de rodillas como de pie.
  • Back swinging: Esta postura es bastante similar a la anterior, salvo que la persona que recibe la penetración se encuentra completamente tumbada. En este caso, la persona que penetra se coloca en la parte superior, dando lugar a una penetración menos profunda pero más intensa.
  • Sentado sobre el pene: Esta postura consiste en colocarse sentado sobre el pene en erección, ya sea de cara o de espaldas a la persona que penetra. Esta postura es una de las que da más movilidad a la persona penetrada, pudiendo controlar el ritmo de penetración con facilidad.
  • Tumbado con las piernas arriba: Una postura bastante poco usada para comenzar a experimentar en el sexo anal y que suele dar grandes resultados. En esta postura la persona penetrada se coloca tumbada boca arriba, mientras que la persona que penetra eleva sus piernas, tumbándose sobre ella. De este modo se consigue descubrir el ano, y, por tanto, favorecer la penetración.
  • De costado: En esta última postura ambas personas se coloca de costado, la persona que va a ser penetrada delante y la que penetra detrás. Desde esta posición, se procede a la penetración levantando ligeramente la pierna superior de la persona penetrada.